IDENTIDAD E IDEAL DEL GÉNERO

Por Lic. Norma Perel de Goldvarg*

http://www.mvprensa.com.ar/AREAS/14PSICOLOGIA/0011identidadeidealdelgenero.htm

Veamos cual es la diferencia entre sexo y género.

El sexo, tiene que ver con la diferencia física constitutiva del hombre y de la mujer, y por lo tanto con los componentes biológicos y anatómicos.
El género, está determinado por los aspectos psicológicos, sociales y culturales de la feminidad y la masculinidad. Comprende la articulación de:

1) La atribución, asignación o rotulación del género (rotulación del recién
nacido: "Es una nena!" o "Es un varón!"). Stoller, en l968, investigó el síndrome adrenogenital de chicos con sexo genético, hormonal y anatómico femenino pero con una masculinización de los genitales, comprobando que los que fueron designados como "nenas", después de los cinco años se comportaban como tales y viceversa los que fueron designados como varones, resultando imposible revertir esa situación.

2) La identidad del género: Soy "viril" o soy "femenina". Está determinado por la cultura a través primero de la madre y el padre, luego por los hermanos, los grupos sociales, etc. Se transforma en una inscripción mental que comienza con el nacimiento y forma parte de la estructuración de la identidad. En la identidad de género cumple un papel fundamental la "identificación". Recordemos como expliqué en otras entregas, que se puede entender a la identificación como un proceso mediante el cual una persona asimila un aspecto, propiedad o atributo de otra persona, y se transforma parcial o totalmente sobre el modelo de ésta. Nos constituimos como personas mediante una serie de identificaciones, y éstas contribuyen a consolidar nuestra identidad.

3) Rol del género: Es el conjunto de expectativas acerca de los comportamientos sociales apropiados para cada sexo, y que determina el ideal del género. A su vez éste se forma por la relación entre:
a. Representaciones ideales de los padres, tomados como "modelos" ejemplares del género.
b. Representaciones del niño/niña "ideal", proveniente del ideal de los padres, y de la cultura de lo que debe ser un niño/niña.
c. Representaciones del propio niño/niña acerca del varón/nena "ideal" que ellos quieren ser.

Para describir el perfil psicosexual de una persona, se requieren las múltiples combinaciones de tres elementos: el sexo, el género y la elección de pareja (hetero/homo sexual), ya que el/la niño/a durante la pubertad y adolescencia no duda de su género pero sí puede dudar de su orientación sexual.

Un hombre, de género masculino puede ser heterosexual u homosexual. Un hombre de género afeminado puede ser heterosexual u homosexual. Un hombre transvestista puede ser heterosexual u homosexual. Un hombre transexual es heterosexual. Una mujer de género femenino puede ser heterosexual u homosexual, una mujer masculina puede ser homosexual o heterosexual. Una mujer transexual es heterosexual.

Cada época, en función de sus necesidades, determina lo que le corresponde a cada sexo desde un lugar ilusorio de naturalidad y atemporalidad. El imaginario social (ver entrega anterior) organiza el orden de lo ilusorio para cada sexo, instituyendo los géneros masculino y femenino, consolidando las prácticas públicas y privadas y también generando nuestros procesos mentales. Hay que destacar la influencia de la Iglesia, el saber Médico y el Psicoanálisis en esta adjudicación de funciones.

Le han atribuido las características a cada género de modo esencialista y por lo tanto totalizador. Se inventan los mitos sociales (creencias) para ambos géneros y posiciona a cada uno en el lugar social, político y económico que considera que le corresponde. Las funciones biológicas son llevadas al rango de esencias universales y eternas. Se basaron en el supuesto isomorfismo entre funciones sexuales y reproductivas para determinar el conjunto de tareas, atribuciones y obligaciones públicas y privadas para cada género.

Toman las funciones biológicas para determinar la inserción de cada sexo en la realidad. Por lo tanto transforman en legítima, la división de "deberes"
en función del "sexo" y se produce una naturalización de las desigualdades sociales y subjetivas de los géneros. Los estudios sobre "género" hicieron evidentes estas estrategias de discriminación en los cuerpos teóricos, en las metodologías de investigación y en las prácticas institucionales de las ciencias humanas que históricamente homologaron Hombre=hombre y diferente=inferior. En la historia, la mujer aparece como hombre inacabado.
En los discursos filosóficos del mundo antiguo, que va desde Hipócrates a Galeno reforzado por Platón y Aristóteles, se planteaban las diferencias de
esencias: Los hombres eran considerados secos y calientes y superiores a las mujeres que eran frías y húmedas. Platón planteaba que en los orígenes las mujeres eran hombres castigados. Aristóteles y luego Galeno, que la mujer era un hombre fallado, incompleto, inacabado y por lo tanto inferior porque sus genitales no pudieron descender por falta de calor del cuerpo femenino.
Incluso Freud pensaba en el siglo pasado que el clítoris era un pene atrofiado.

El movimiento feminista de 1960-70, puso a la Mujer en positivo y al Hombre en negativo. Solo invirtió los términos sin transformar la estructura que marcó "la diferencia".

Por lo tanto:
Sería importante desencializar las diferencias e inscribirlas en los procesos histórico-políticos que las hicieron posible. Poder pensar desde una cierta flexibilidad, en "las diferencias" y no en "la diferencia".
Como dice Ana María Fernández en La mujer de la ilusión: "La mujer es una ilusión, una invención social compartida y recreada por hombres y mujeres...
es un producto del entrecruzamiento de diversos mitos del imaginario social, desde el cual hombres y mujeres -en cada período histórico- intentan dar sentido a sus prácticas y discursos... ilusión, pero de tal fuerza que produce realidad... y la Mujer es más real que las mujeres... La Mujer, una ilusión, una invención histórica y colectiva... de igual forma se construye el Hombre... Hombre y Mujer, dupla desde donde se re-producen los mitos de lo idéntico y lo diferente para cada sexo".

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(*) Norma Perel de Goldvarg (ngoldvarg@netizen.com.ar) es Lic. en Psicología de la Universidad de Buenos Aires y Terapeuta Psico-corporal. Ex-docente de Salud Mental, de grado y posgrado, en la Facultad de Medicina (Unidad Académica del Hospital Fernández). Fue co-directora de la Revista "Claves en Psicoanálisis y Medicina. Hacia la Interdisciplina" hasta el año 2000.
Autora en colaboración de los libros: "La pareja humana" y "Anorexia, Bulimia y otros trastornos de la conducta alimentaria" y de numerosos artículos publicados en distintos medios científicos. Especializada en el tratamiento del dolor y de los ataques de pánico, también en la coordinación de grupos terapéuticos, y grupos de trabajo corporal. Participó en MVPrensa desde mayo a septiembre de 2004.

Bibliografía:
"El feminismo espontáneo de la histeria", de Emilce Dio Bleichmar,
Ed.Adotraf.
"La mujer de la ilusión. Pactos y contratos entre hombres y mujeres", de Ana
María Fernández, Ed. Paidos.

© MVPrensa / Septiembre de 2004